2 de febrero de 2017

Visita a un poblado MASAI durante el safari en Tanzania

Nos despertamos muy temprano para ver el amanecer desde nuestra cabaña. Nos esperaba otro intenso día de safari, con una actividad especial que hasta el último momento tuvimos dudas de hacer, la visita a la aldea de una tribu Masai.



Una ducha rápida, un desayuno con café y tortilla española, y pusimos rumbo a nuestro segundo día por el Serengeti. Antes de marcharnos, el staff del lodge me ayudaba a coger unas semillas de acacias para traerlas a España, a ver si podía hacer crecer ese precioso árbol, símbolo de África ;).

Una vez que obtuvimos los permisos para acceder de nuevo al Serengeti, la primera parada fue en el río Letima, donde pasamos varios minutos observando cómo los hipopótamos disfrutaban en su hábitat natural. 





Continuamos nuestro safari por el Serengeti, ya nos estábamos acostumbrando a ver a los animales y no nos sentíamos tan sorprendidos por cada paso que daban. Pero tuvimos la suerte de ver a un león y una leona procreando, cuando están en celo suelen practicar sexo entre tres y cuatro veces por hora.



Al mediodía, cuando el calor apretaba, una de las ruedas de nuestro 4x4 reventó y tuvimos que parar en medio de una llanura para cambiar la rueda. Miramos hacia todos los lados pensando “Ay! Como aparezca un león por ahí…”

Una vez solucionado el problema, pusimos rumbo a lo que marcó el día. La visita cultural a un poblado Masai donde aprendimos más sobre su manera de vivir, sus bailes, trajes, comida,...



En Tanzania hay alrededor de 130 tribus: los Makonde, los Ikomas, los Arushas,... Nosotros tuvimos la suerte de visitar un poblado Masai y os contamos algunas de las curiosidades con las que nuestro guía nos sorprendió.

¿Sabíais que los Masai...

- pueden llegar a tener 10 esposas?
- viven dentro de los parques nacionales y conviven con los animales salvajes?
- se alimentan de sangre de las vacas y de leche de las cabras?
- practican la circuncisión?
- viven sin calendarios ni relojes?
- llegan a vivir 105 años?

Así es, cada vez que el guía nos contaba más sobre la cultura Masai alucinábamos con lo que escuchábamos. Su día a día termina por ser una rutina, buscar agua o ir al colegio, trabajar, cuidar a los animales,… todo al aire libre.

Antes de entrar al poblado nos hicieron el baile de bienvenida, donde nos animaron a participar dando saltos y tratando de hacer los imposibles sonidos que salían de sus gargantas.



Dentro del poblado pudimos visitar una de sus chozas. Viven en chozas hechas con barro, excrementos, paja y palos. Digamos que el “hall” es la cocina con tres piedras en el suelo donde preparan el fuego. Después se dividen dos estancias, una es la “habitación” de la madre donde duerme con los hijos y la otra la del padre. Aunque si el padre tiene más esposas (que es lo normal), cada día va cambiando de lugar donde dormir y rota por las casas donde viven las mujeres con los hijos.



Suelen ir vestidos con su ropa (un estilo de manta, la mayoría de color rojo o azul con cuadros o rayas) y collares tradicionales. Nos llamó la atención que algunos Masai llevaban unas sandalias hechas con neumáticos de coche.    

Los hombres sobre todo los jovencitos, se dedican a cuidar de los animales. Las mujeres cuidan de los niños, hacen las tareas del hogar y también elaboran los brazaletes y collares que después nos trataron de vender.



Para hacer la visita al poblado Masai tuvimos que pagar un precio fijo (si no recuerdo mal fueron 50€), aunque cuando visitamos la escuela también nos dijeron si queríamos aportar más ayuda. Nos contaron que parte de la recaudación la utilizan para comprar el agua que les traen en grandes bidones una vez al mes.



A pesar de haber dudado en realizar la visita al poblado Masai por si era una especie de “circo” o más bien, por el sentimiento de si estaríamos molestándoles, creemos que mereció la pena. Descubrimos más sobre su cultura y como nos decían nuestros guías, es mejor visitarles y poder apoyarles económicamente para que puedan recibir el agua y no tengan que hacer kilómetros a diario para conseguirla.


Tras conocer la increíble cultura de los Masai, volvimos a Karatu, donde acompañados por una cerveza Tusker y junto a una hoguera recordamos todo lo que había dado de sí nuestro recorrido por el Serengeti. ¡Qué de cosas aprendimos aquel día!



2 comentarios:

  1. Que lindo post, cada vez que veo Africa lo veo un destino que pronto caerá dame tiempo ;) hay tanto por conocer

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    1. Toda la razón, hay tanto por ver que lo complicado es elegir cada año cuáles serán los nuevos destinos por descubrir... África sin duda es un imprescindible, al menos una vez en la vida hay que conocer algún rinconcillo de allí.
      Un abrazo y gracias por pasarte guapi = )

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