Se acerca un día importante en el calendario de los donostiarras, el día de Santo Tomás. El 21 de diciembre nos vestimos de baxerritarras (caseros) y salimos a la calle con la ilusión de pasar un día especial rodeados de los "productos estrella": bocadillos de txistorra, talos (un tipo de pan del estilo de la arepa de Venezuela o las tortillas mexicanas) y sidra.
Es imposible que alguien que venga por primera vez a conocer esta fiesta sepa la magia que se respira en Donostia este día. Así que, voy a intentar explicar un poco en qué consiste.
Las calles de la parte vieja, la zona del Boulevard y la plaza Gipuzkoa son un ir y venir de gente, gente que va de un puesto a otro pidiendo los “productos estrella”, gente que en una mano sostiene el pintxo de txistorra y en la otra el vaso reciclable que su compañero está rellenando de sidra; gente que está disfrutando de los bailes típicos vascos mirando, aplaudiendo, bailando, cantando; y al fondo del murmullo se escucha el son de instrumentos como la trikitixa, el pandero, el txistu, la txalaparta... Definitivamente, vas presenciando costumbres (bailes, música, deportes,...) de la cultura euskalduna tan personal y definida.